5% OFF pagando con transferencia bancaria | 10% OFF en compras superiores a $5000

Estampa de la Santa Faz con oración de la Beata María Pierina de Micheli.

En mayo de 1938, mientras la Beata Pierina de Micheli rezaba, se presentó sobre el altar la Santísima Virgen, llevando en sus manos un escapulario formado por dos franelas blancas. Una tenía la imagen del Divino Rostro de Jesús con la frase «Ilumina Domine Vultum Tuum super nos» (Ilumina, Señor, Tu rostro sobre nosotros) y la otra, una Hostia circundada por rayos y las palabras: «Mane nobiscum Domine» (Quédate con nosotros Señor).
 

Promesas

La Madre Pierina, sobrellevando muchas dificultades, logró acuñar la medalla con las indicaciones que había recibido de la Santísima Virgen, quien le había dicho que todos aquellos que llevaran la medalla y realizaran una visita cada martes al Santísimo Sacramento para reparar los ultrajes que recibió el Divino Rostro:
– serían fortificados en la fe,
– superarían las dificultades internas y externas,
– tendrían una muerte serena bajo la mirada de su Divino Hijo.

Estampa Santa Faz

$30,00
Estampa Santa Faz $30,00

Estampa de la Santa Faz con oración de la Beata María Pierina de Micheli.

En mayo de 1938, mientras la Beata Pierina de Micheli rezaba, se presentó sobre el altar la Santísima Virgen, llevando en sus manos un escapulario formado por dos franelas blancas. Una tenía la imagen del Divino Rostro de Jesús con la frase «Ilumina Domine Vultum Tuum super nos» (Ilumina, Señor, Tu rostro sobre nosotros) y la otra, una Hostia circundada por rayos y las palabras: «Mane nobiscum Domine» (Quédate con nosotros Señor).
 

Promesas

La Madre Pierina, sobrellevando muchas dificultades, logró acuñar la medalla con las indicaciones que había recibido de la Santísima Virgen, quien le había dicho que todos aquellos que llevaran la medalla y realizaran una visita cada martes al Santísimo Sacramento para reparar los ultrajes que recibió el Divino Rostro:
– serían fortificados en la fe,
– superarían las dificultades internas y externas,
– tendrían una muerte serena bajo la mirada de su Divino Hijo.