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En una carta a Paulina, santa Teresa revela como su devoción a la Santa Faz es el fundamento para su espiritualidad del camino escondido y pequeño, espiritualidad que la llevó a ser proclamada Doctora de la Iglesia: «A través de ti he entrado en las profundidades de los misterios de amor escondidos en el Rostro de nuestro esposo. He entendido cual es la verdadera gloria. Aquel cuyo reino no es de este mundo me ha enseñado que la verdadera sabiduría consiste en desear no ser conocido ni tomado en cuenta. Es encontrar gozo en el olvido de sí. ¡Ah! Deseo, como el Rostro de Jesús, que el mío esté escondido y que nadie en la tierra me reconozca» (cf. Is 53,3).

Santa Teresita llevaba dentro de su hábito y cerca de su corazón escrito sobre una imagen del Santo Rostro: «Haz que yo me asemeje a Ti, Oh Jesús». Para Teresa, contemplar el Santo Rostro del Señor, significaba imitar todo lo que en Él veía: un Dios con vida oculta, humilde, mansa y pobre; el Corazón de Dios siendo revelado en su Rostro.

Para ella, también, esta contemplación le llevaba necesariamente a la consolación y recomendaba a su hermana Celina «sé otra Verónica que limpia el rostro de Jesús lleno de Sangre y Lágrimas».


Cuadro de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Fazl con el velo de la Verónica, hecho con una lámina de alta calidad, montada en madera pintada a mano, con marco negro.

Dimensiones: 15 x 20 x 1.8 cm

Cuadro Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz

$1.500,00
Cuadro Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz $1.500,00

En una carta a Paulina, santa Teresa revela como su devoción a la Santa Faz es el fundamento para su espiritualidad del camino escondido y pequeño, espiritualidad que la llevó a ser proclamada Doctora de la Iglesia: «A través de ti he entrado en las profundidades de los misterios de amor escondidos en el Rostro de nuestro esposo. He entendido cual es la verdadera gloria. Aquel cuyo reino no es de este mundo me ha enseñado que la verdadera sabiduría consiste en desear no ser conocido ni tomado en cuenta. Es encontrar gozo en el olvido de sí. ¡Ah! Deseo, como el Rostro de Jesús, que el mío esté escondido y que nadie en la tierra me reconozca» (cf. Is 53,3).

Santa Teresita llevaba dentro de su hábito y cerca de su corazón escrito sobre una imagen del Santo Rostro: «Haz que yo me asemeje a Ti, Oh Jesús». Para Teresa, contemplar el Santo Rostro del Señor, significaba imitar todo lo que en Él veía: un Dios con vida oculta, humilde, mansa y pobre; el Corazón de Dios siendo revelado en su Rostro.

Para ella, también, esta contemplación le llevaba necesariamente a la consolación y recomendaba a su hermana Celina «sé otra Verónica que limpia el rostro de Jesús lleno de Sangre y Lágrimas».


Cuadro de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Fazl con el velo de la Verónica, hecho con una lámina de alta calidad, montada en madera pintada a mano, con marco negro.

Dimensiones: 15 x 20 x 1.8 cm